Parte 4

Hacia un cambio sustentable

El regreso a la abundancia es un proceso largo que implica problemáticas científicas y sociales. Para alcanzar este objetivo a largo plazo y lograr un cambio profundo, el Manglito tendrá que tener paciencia y pasar por muchas etapas. Sin embargo, muchas transformaciones ya son perceptibles, tanto en el ecosistema como en la comunidad.

Retratos de algunos actores y testigos de estos cambios…

  • El Bule es un pescador de la comunidad del Manglito. Miembro de OPRE (Organización de los Pescadores para el Rescate de la Ensenada), trabaja activamente en la restauración de la ensenada de La Paz.

    “Antes, pescábamos de todo y mucho. Llegamos al punto en que no teníamos nada. La ensenada estaba en ceros. Tuvieron que llegar personas de fuera para abrirnos los ojos. Así, entendimos que la restauración de la ensenada era una etapa obligada.”

    “Ahora, llevamos 6 años en esta restauración y ya hubo resultados. Tenemos millones de callos de hacha. Y no solamente callos. Con el cuidado que hicimos (limpiar, vigilar…), se restauraron muchas otras especies. Hoy tenemos derecho a pescar doce especies de moluscos y peces. Creo que de toda esta restauración podrán surgir otras pesquerías.”

  • Marta es esposa de Juan, uno de los pescadores de OPRE. También es gerente de un restaurante en el centro del Manglito.

    “Siempre había trabajado en vender el producto que mi esposo pescaba: Callo, pescado, langosta… Vivíamos totalmente de la pesca. No nos  interesaba tener la responsabilidad de un negocio. Teníamos mucho ingreso por el producto que sacaban. Pero cuando se tardaban mucho tiempo sin trabajar, a veces dos, tres, cuatro semanas, teníamos que endeudarnos muchísimo. No ahorrábamos nada, no era nuestra costumbre.”

    “Ahora, ya abrimos nuestro negocio y eso nos dio estabilidad. Desde que empezamos con la dinámica de la restauración de la ensenada, tenemos mucho más constancia. Ahora nos administramos mucho mejor.”

  • Malú trabaja en NOS desde el 2010. Comenzó como administrativa, pero poco a poco se implicó en la vida social del Manglito, proponiendo entre otras cosas, actividades para los niños de la comunidad.

    “Al principio, la idea de NOS era resolver un problema de escasez. Con el tiempo, nuestros objetivos cambiaron. Entendimos que la clave estaba en encontrar una solución global. Creo que los habitantes del Manglito no sólo están restaurando los ecosistemas, también intentan resolver conflictos personales y familiares. Por ejemplo, muchos solucionaron problemas de comunicación con sus familiares o de adicciones a las drogas…”

    “Creo que, como en la vida, nada es estático, todo se transforma. La comunidad del Manglito ya ha cambiado, pero se seguirá enfrentando a nuevos retos y creo que ya tienen las bases para hacerlo. Los habitantes del Manglito ya cuentan con las herramientas para elegir hacia dónde quieren ir y éste, sí es un cambio fuerte.”

    “Finalmente, decir que sólo los habitantes del Manglito cambiaron no sería justo. Nosotros, los integrantes de la organización, también hemos aprendido y hemos cambiado nuestra manera de pensar. Todos vivimos esta experiencia de la misma manera.”

  • Paola, 15 años, ha vivido toda su vida en el Manglito. Como la gran mayoría de los jóvenes de este barrio, su familia vive de las actividades del mar.

    “Desde que NOS llegó aquí al Manglito, la vida ha cambiado mucho. Antes, había un montón de basura atrás de la casa. Con NOS, organizamos una campaña de limpieza y nos enseñaron a hacer reciclaje. Ahora, todo está limpio y agradable.”

    “Antes, no había actividades aquí. La gente se iba a la playa, cada quien por su lado, pero eso era todo. Ahora, podemos participar en talleres de teatro, cine, foto…”

    “Cuando sea más grande, quisiera estudiar cocina, para poder trabajar en yates y poder viajar haciendo algo que me guste.”

  • Lupe es miembro de OPRE. Como los otros pescadores del Manglito, trabaja activamente en la protección de la ensenada y en su restauración.

    “Desde que empezamos este trabajo, el Manglito ha cambiado al 1000 %. Antes, la gente no quería venir a vivir por aquí. El Manglito era un barrio con muy mala fama. Se decía que era de los peores lugares, que no dejábamos entrar a nadie, ni a la policía… Ahora se dieron cuenta de que todo era mentira. Mucha gente del exterior se vino a vivir aquí. Hicieron sus casas en la colonia y aquí viven. Y todos dicen que la vida en el Manglito es mas tranquila que en ninguna parte.”

    “También cambié mucho como persona. Antes, trabajaba sin pensar mucho, sacaba callos y ya. Ahora, pienso mucho más. Tengo el compromiso de pescar de manera razonable. Y eso, no lo hago para mí. Tampoco lo hago para mis hijos, porque ya son grandes y tienen su trabajo y situación. Si lo hago, es para mis nietos. Me imagino a mis nietos en el mar. Mi nieta más grande está en la primaria y entrará pronto a la secundaria. La imagino como bióloga marina, o algo así. La veo realizada, aquí, echándole ganas.”

El éxito del proyecto de restauración iniciado por NOS y por los pescadores del Manglito es perceptible incluso en el ambiente de la colonia. Ahora la prioridad es consolidar esta dinámica para la sustentabilidad.

Entre los nuevos retos, la ONG busca volverse independiente del financiamiento filantrópico. En efecto, promover la sustentabilidad y el mejoramiento de las condiciones de vida en una comunidad no puede depender exclusivamente de la buena voluntad de los donadores. La idea es entonces financiar su actividad a través de inversionistas y de las ganancias generadas por la explotación sustentable de los recursos de la ensenada. ACHAMAR, una empresa derivada de la colaboración entre NOS y pescadores, surgió en 2016 con el propósito de comercializar los productos obtenidos por los pescadores de OPRE. Así, el trabajo permanente en la comunidad, el aprovechamiento racional de los recursos y su posterior comercialización son dinámicas que se siguen consolidando entre NOS, OPRE y ACHAMAR, agrupados bajo la siglas NOA. La colaboración entre estas organizaciones deberá verse reflejada a largo plazo en la práctica de una pesca sustentable y en el beneficio económico para los habitantes del Manglito.

Pero la visión de la comunidad va aún más lejos. Alejandro Robles, director general y fundador de NOS, espera que el caso del Manglito sea visto en otras latitudes como un ejemplo: “Nos tomó diez años llegar hasta donde estamos. Basándose en nuestra experiencia, un proceso similar deberá tomarle menos tiempo a otras comunidades”. Él espera que el esfuerzo iniciado por una centena de pescadores del Manglito muy pronto se extienda a un millar de pescadores en toda la península de Baja California. “Después, para pasar de mil a diez mil personas implicadas habrá que pensar en otro tipo de estructura. Una vez en esa fase, seguramente tendremos la experiencia necesaria para pasar a cien mil, y porqué no, ¡a un millón de personas! Más del 80% de los recursos en el mundo están sobreexplotados o han alcanzado su máxima capacidad. Por otro lado, alrededor de 800 millones de personas en el mundo viven de la pesca y casi todos se están enfrentando al mismo problema de sustentabilidad… Aún nos queda mucho trabajo por delante”.

Agradecimientos

En Ciencia vagabunda queremos agradecer a todas las personas que de una u otra manera participaron en la realización de este reportaje.

Muchas gracias a la comunidad del Manglito, a los pescadores de OPRE y a todos los miembros de NOS por el recibimiento excepcional que nos dieron.

De manera muy especial, queremos agradecer a todos nuestros entrevistados por su entusiasmo y disponibilidad (por orden de aparición): Liliana Gutiérrez, Rosa Hale, Araceli Amador, Martín Méndez, Silvia Ramírez, Hubert Méndez, Marian Camacho, Guillermo Méndez («El Gringo»), Alejandro Robles, Alejandra García, Raúl Méndez («El Bule»), Martha García, María de Lourdes Tamayo («Malú»), Paola Peñaloza y José Guadalupe Méndez («Lupe»).

Gracias a ASCIMAR (Asociación de Científicos del Mar) y a la dirección del CRIP La Paz (Centro Regional de Investigación Pesquera) por abrirnos sus puertas y estar disponibles a responder a todas nuestras preguntas.

Gracias a Alejandro Rivas («Cato») y a Elizabeth Moreno, de Producciones Cormorán, por permitirnos utilizar sus increíbles fotografías del Manglito y del mogote.

Gracias a todos los donantes que apoyaron a nuestra campaña de financiamiento participativo y que hicieron posible la realización de este reportaje.

Y finalmente, gracias a ti, querido internauta, por leernos, vernos y escucharnos.

 

Parte 4

Hacia un cambio sustentable

El regreso a la abundancia es un proceso largo que implica problemáticas científicas y sociales. Para alcanzar este objetivo a largo plazo y lograr un cambio profundo, el Manglito tendrá que tener paciencia y pasar por muchas etapas. Sin embargo, muchas transformaciones ya son perceptibles, tanto en el ecosistema como en la comunidad.

Retratos de algunos actores y testigos de estos cambios…

  • El Bule es un pescador de la comunidad del Manglito. Miembro de OPRE (Organización de los Pescadores para el Rescate de la Ensenada), trabaja activamente en la restauración de la ensenada de La Paz.

    “Antes, pescábamos de todo y mucho. Llegamos al punto en que no teníamos nada. La ensenada estaba en ceros. Tuvieron que llegar personas de fuera para abrirnos los ojos. Así, entendimos que la restauración de la ensenada era una etapa obligada.”

    “Ahora, llevamos 6 años en esta restauración y ya hubo resultados. Tenemos millones de callos de hacha. Y no solamente callos. Con el cuidado que hicimos (limpiar, vigilar…), se restauraron muchas otras especies. Hoy tenemos derecho a pescar doce especies de moluscos y peces. Creo que de toda esta restauración podrán surgir otras pesquerías.”

  • El Bule es un pescador de la comunidad del Manglito. Miembro de OPRE (Organización de los Pescadores para el Rescate de la Ensenada), trabaja activamente en la restauración de la ensenada de La Paz.

    “Antes, pescábamos de todo y mucho. Llegamos al punto en que no teníamos nada. La ensenada estaba en ceros. Tuvieron que llegar personas de fuera para abrirnos los ojos. Así, entendimos que la restauración de la ensenada era una etapa obligada.”

    “Ahora, llevamos 6 años en esta restauración y ya hubo resultados. Tenemos millones de callos de hacha. Y no solamente callos. Con el cuidado que hicimos (limpiar, vigilar…), se restauraron muchas otras especies. Hoy tenemos derecho a pescar doce especies de moluscos y peces. Creo que de toda esta restauración podrán surgir otras pesquerías.”

  • El Bule es un pescador de la comunidad del Manglito. Miembro de OPRE (Organización de los Pescadores para el Rescate de la Ensenada), trabaja activamente en la restauración de la ensenada de La Paz.

    “Antes, pescábamos de todo y mucho. Llegamos al punto en que no teníamos nada. La ensenada estaba en ceros. Tuvieron que llegar personas de fuera para abrirnos los ojos. Así, entendimos que la restauración de la ensenada era una etapa obligada.”

    “Ahora, llevamos 6 años en esta restauración y ya hubo resultados. Tenemos millones de callos de hacha. Y no solamente callos. Con el cuidado que hicimos (limpiar, vigilar…), se restauraron muchas otras especies. Hoy tenemos derecho a pescar doce especies de moluscos y peces. Creo que de toda esta restauración podrán surgir otras pesquerías.”

  • El Bule es un pescador de la comunidad del Manglito. Miembro de OPRE (Organización de los Pescadores para el Rescate de la Ensenada), trabaja activamente en la restauración de la ensenada de La Paz.

    “Antes, pescábamos de todo y mucho. Llegamos al punto en que no teníamos nada. La ensenada estaba en ceros. Tuvieron que llegar personas de fuera para abrirnos los ojos. Así, entendimos que la restauración de la ensenada era una etapa obligada.”

    “Ahora, llevamos 6 años en esta restauración y ya hubo resultados. Tenemos millones de callos de hacha. Y no solamente callos. Con el cuidado que hicimos (limpiar, vigilar…), se restauraron muchas otras especies. Hoy tenemos derecho a pescar doce especies de moluscos y peces. Creo que de toda esta restauración podrán surgir otras pesquerías.”

  • El Bule es un pescador de la comunidad del Manglito. Miembro de OPRE (Organización de los Pescadores para el Rescate de la Ensenada), trabaja activamente en la restauración de la ensenada de La Paz.

    “Antes, pescábamos de todo y mucho. Llegamos al punto en que no teníamos nada. La ensenada estaba en ceros. Tuvieron que llegar personas de fuera para abrirnos los ojos. Así, entendimos que la restauración de la ensenada era una etapa obligada.”

    “Ahora, llevamos 6 años en esta restauración y ya hubo resultados. Tenemos millones de callos de hacha. Y no solamente callos. Con el cuidado que hicimos (limpiar, vigilar…), se restauraron muchas otras especies. Hoy tenemos derecho a pescar doce especies de moluscos y peces. Creo que de toda esta restauración podrán surgir otras pesquerías.”

El éxito del proyecto de restauración iniciado por NOS y por los pescadores del Manglito es perceptible incluso en el ambiente de la colonia. Ahora la prioridad es consolidar esta dinámica para la sustentabilidad.

Entre los nuevos retos, la ONG busca volverse independiente del financiamiento filantrópico. En efecto, promover la sustentabilidad y el mejoramiento de las condiciones de vida en una comunidad no puede depender exclusivamente de la buena voluntad de los donadores. La idea es entonces financiar su actividad a través de inversionistas y de las ganancias generadas por la explotación sustentable de los recursos de la ensenada. ACHAMAR, una empresa derivada de la colaboración entre NOS y pescadores, surgió en 2016 con el propósito de comercializar los productos obtenidos por los pescadores de OPRE. Así, el trabajo permanente en la comunidad, el aprovechamiento racional de los recursos y su posterior comercialización son dinámicas que se siguen consolidando entre NOS, OPRE y ACHAMAR, agrupados bajo la siglas NOA. La colaboración entre estas organizaciones deberá verse reflejada a largo plazo en la práctica de una pesca sustentable y en el beneficio económico para los habitantes del Manglito.

Pero la visión de la comunidad va aún más lejos. Alejandro Robles, director general y fundador de NOS, espera que el caso del Manglito sea visto en otras latitudes como un ejemplo: “Nos tomó diez años llegar hasta donde estamos. Basándose en nuestra experiencia, un proceso similar deberá tomarle menos tiempo a otras comunidades”. Él espera que el esfuerzo iniciado por una centena de pescadores del Manglito muy pronto se extienda a un millar de pescadores en toda la península de Baja California. “Después, para pasar de mil a diez mil personas implicadas habrá que pensar en otro tipo de estructura. Una vez en esa fase, seguramente tendremos la experiencia necesaria para pasar a cien mil, y porqué no, ¡a un millón de personas! Más del 80% de los recursos en el mundo están sobreexplotados o han alcanzado su máxima capacidad. Por otro lado, alrededor de 800 millones de personas en el mundo viven de la pesca y casi todos se están enfrentando al mismo problema de sustentabilidad… Aún nos queda mucho trabajo por delante”.

Agradecimientos

En Ciencia vagabunda queremos agradecer a todas las personas que de una u otra manera participaron en la realización de este reportaje.

Muchas gracias a la comunidad del Manglito, a los pescadores de OPRE y a todos los miembros de NOS por el recibimiento excepcional que nos dieron.

De manera muy especial, queremos agradecer a todos nuestros entrevistados por su entusiasmo y disponibilidad (por orden de aparición): Liliana Gutiérrez, Rosa Hale, Araceli Amador, Martín Méndez, Silvia Ramírez, Hubert Méndez, Marian Camacho, Guillermo Méndez («El Gringo»), Alejandro Robles, Alejandra García, Raúl Méndez («El Bule»), Martha García, María de Lourdes Tamayo («Malú»), Paola Peñaloza y José Guadalupe Méndez («Lupe»).

Gracias a ASCIMAR (Asociación de Científicos del Mar) y a la dirección del CRIP La Paz (Centro Regional de Investigación Pesquera) por abrirnos sus puertas y estar disponibles a responder a todas nuestras preguntas.

Gracias a Alejandro Rivas («Cato») y a Elizabeth Moreno, de Producciones Cormorán, por permitirnos utilizar sus increíbles fotografías del Manglito y del mogote.

Gracias a todos los donantes que apoyaron a nuestra campaña de financiamiento participativo y que hicieron posible la realización de este reportaje.

Y finalmente, gracias a ti, querido internauta, por leernos, vernos y escucharnos.